10 Consejos para Jóvenes Diseñadores

Mientras en Colombia eran las 2 de la madrugada, en Australia un colega que suele postear lecturas interesantes había publicado algo de gran interés y mucho más valor, por lo que quise traducir y publicar en este blog.

El Director Creativo de Wieden+Kennedy, John C. Jay alguna vez dio estos consejos para los diseñadores y que funcionan igualmente para todos los demás creativos:

1) Sea auténtico. El mayor valor que usted tiene es la individualidad, eso que lo hace único. Es hora de que pare de escuchar a los demás sobre lo que tiene que hacer.

2) Trabaje más duro que los demás y se beneficiará siempre de ese esfuerzo.

3) Suelte el computador y conéctese con la gente y la cultura real. La vida es visceral.

4) Mejore constantemente su oficio. Haga cosas con las manos. El pensamiento innovador no es siempre suficiente.

5) Viaje todo lo que pueda. Es una humlde e inspiradora experiencia que siempre demuestra y enseña que realmente hay mucho por conocer.

6) Ser original todavía reina, especialmente en este mundo manejado por la tecnología y las tendencias.

7) Trate de no trabajar para gente estúpida o pronto se convertirá en uno de ellos.

8 ) La intuición y los instintos son sobre-poderosos. Aprenda a confiar en ellos.

9) La regla de oro realmente funciona. Haga el bien.

10) Si todo lo demás falla, la N° 2 es la mejor ventaja competitiva de todas las carreras.

Si, uno cree muchas veces que es fácil y que todas estas cosas todo el mundo las sabe. Lo único que puedo decir es, HAGALAS!!! Si quiere leer el original que yo leí en SwissMiss entonces léalo acá!

AMÉN!

¿Freelancer o Independiente?

De tín marín, de do pingüé…

Desde hace mucho tiempo que comencé a realizar trabajillos desde mi casa, la gente me preguntaba ¿hey sebasaristi, vos dónde trabajas? y la respuesta era siempre la misma: “No, pues yo trabajo freelance desde la casa”. Pero con el paso del tiempo y mediante la cosa va tomando forma y seriedad, el término freelancer (dícese de aquel sujeto que trabaja como freelance) se veía y sentía un poco corto con las expectativas que tenía en mente. Por eso mismo hoy quiero aclarar que soy un diseñador independiente, ¿cuál es la diferencia?, fácil!!!

Para mi concepción y la de muchas otras personas, creo y entiendo yo, el freelance es ese personaje que duerme hasta las 2:00 p.m. y sin bañarse sale a comprar el almuerzo, para terminar trabajando a las 6:00 p.m. y entonces picotear un poco en los proyectos que tiene a la mano. Ese claro es el peor escenario, también existe el freelancer responsable y que trabaja en unos tiempos menos caóticos y tiene éticas de trabajo.

Pero cabe aclarar que es una mala concepción del término, ya que el freelance es el tipo de trabajo que realiza el diseñador independiente, que no requiere de contratos formales con la empresa o persona a la que se le realiza el trabajo, como lo dice su nombre traducido literalmente: “libre de lazos”.

A mi forma de verlo, el diseñador independiente es aquel que hace de su nombre, una empresa que presta el servicio de diseño (en mi caso) a diferentes empresas. Es esta clase de diseñador el que sabe que los demás clientes llaman en horarios de oficina, que cuando habla de enviar las cosas a primera hora se refiere a las 8 de la mañana y no al medio día cuando se levanta, es el diseñador que tiene una imagen de marca, porque trabaja y se trata de una marca prestadora de servicios. En mi caso específicamente estoy tratando de abandonar hasta cierto punto la idea de trabajar bajo mi nombre únicamente; precisamente porque la confianza de los grandes clientes es dudosa gracias a los freelancers mencionados anteriormente, pero cuando un diseñador se presenta como empresa también, los resultados pueden ser muy diferentes, para bien.

De acá saldrán una serie de artículos con los que pretendo hablar del mundo independiente y las cosas que la experiencia va brindando. Una serie de recomendaciones que podrían ayudarles a los demás diseñadores a evitar ciertos “errores” para hacer del trabajo independiente un trabajo estable y rentable.

Me despido y Feliz Año 2011!

Cuando un viejo dicho se antepone a la razón y la simple lógica de la profesión.

Los clientes no siempre tienen la razón; o por lo menos no la deben tener en el diseño gráfico.

Muchos de nosotros nos quejamos de lo malo de ciertos diseños y que un cliente hizo y dijo aquello, que lo otro y bla bla bla, pero realmente es culpa de nosotros mismos los diseñadores; muchas veces decimos que hay cosas hechas por nosotros pero que ni por el berraco lo ponemos en el portafolio… Pues, la verdad es que si, hay cosas que no quedaron como quisieramos y todo esto que le sucede a todos y cada uno de los diseñadores del mundo, pero que sea culpa del cliente no debe ser la disculpa ni la causa.

Creo que lo mal del mercado es culpa de la mediocridad y la permisividad de los mismos diseñadores, por ejemplo, cuando el cliente simplemente por un capricho personal dice que quiere que su marca sea en Times New Roman con un degradado radial de azul claro a naranja; y nosotros simplemente decimos “El cliente siempre tiene la razón”. No es broma, es un caso real que dejamos pasar una y otra vez.

Pero es muy simple su solución, si dejamos de satisfacer estas necesidades de 5 pesos y le respondemos al cliente, “que pena señor cliente, yo no creo que eso deba ser asi y por ende ese logo (daño) no se lo hago yo”. Como mínimo, al señor cliente le quedara la duda de el porque y lo piensa dos veces. Eso si, hay que tener fundamentos para responder semejante cosa a alguien que nos va a pagar una cuantiosa suma de dinero por tres letras que se ven bonitas…

Entonces, si usted no sabe justificar el porque de su propuesta sobre el capricho de su cliente, no tiene el criterio de decir no, o simplemente no entiende el mensaje del post. NO HAGA LOGOS!

Pd: si sale algo raro es porque estoy ensayando publicar desde el teléfono, después reviso el post.

Tras-Ante-Pos-Titulares

Cuando los directores editoriales de publicaciones periódicas, como revistas y periódicos, explotan su creatividad y diseñan los contenidos para dicha publicación, sienten una obligación casi vital de explotar todos los formatos y posibilidades para-textuales que puedan haber conocido en todo su recorrido profesional.

Para mayor claridad, hablo de la necesidad de usar todos estos métodos de titulación que existen en todos y cada uno de los artículos de su índole, por ejemplo si hablamos de un periódico que contiene entre 2 y 6 artículos en una sola página enfrentada y a estos maravillosos personajes se les ocurre la maravillosa idea de usar antetítulo, título, entradilla y subtítulo para el comienzo de cada artículo o noticia. Lo grave del asunto es que después de ver la página armada te van a pedir que haya jerarquía entre las noticias porque todas se ven iguales… Sospechoso, ya que todas son iguales a excepción de su contenido literario.

Cuando estamos diagramando un periódico debemos tener en cuenta que el uso de estas herramientas son comunicativos, pero que también van a darle al texto ciertas características visuales como el peso y los espacios cuando comparamos dicho texto con otro que solo tiene un título. Entonces hay que recordar que los títulos, desde cualquiera de sus categorías, son los ojos o las ventanas de un texto que se pretende leer; son los títulos esa entrada que debe ser deliciosa y abrir el apetito del lector, no llenarlo con toda la información que pueda tener el mismo texto en otras 200 palabras. Hay que entender, como diseñadores, que al director de la editorial también se le puede pedir y exigir de la misma manera y no quedarse callado porque el señor de la oficina grande simplemente lo dijo.

El diseñador debe saber manejar también y tan bien la información como lo hace su director, teniendo en cuenta que los contenidos igual que los platos de comida nos hacen ojitos y ese simple, pero delicado titular es como la foto de un plato que muchas veces es tan provocativa que se nos hace agua la boca y terminamos pidiendo algo que ni siquiera nos cabe. Así debe ser la selección de estos, en el caso del diseño, debe no solo introducir a la información sino llamar y antojar al lector de toda esa información desde la parte visual.

Muchas veces, en el diseño de las revistas, vemos que los titulares están “diseñados” según el tema del artículo y no precisamente diseñado con una coherencia formal con el resto del diseño de la revista; esto no tiene nada de malo, creo, y tal vez sería muy subjetivo decir que eso es un error, pero lo que puede suceder es que los artículos pierdan la coherencia de la revista y los simples folios no sean suficientemente confiables para que la persona que leyó un artículo recuerde claramente en qué revista lo hizo; hay que recordar que los lectores no son necesariamente diseñadores que van a entender que el título de la revista está diseñado con la misma coma en todas las ediciones anteriores y además vana a revisar el diseño de ese diminuto “numerito” llamado folio; pero si se manejan los estilos correctamente, se puede mantener en la mente del lector la presencia de la revista que sostiene en las manos y no de las tetas de la página siguiente.

Los títulos bien manejados pueden generar en una publicación la misma jerarquía tanto desde la cantidad de elementos (antetítulos, títulos, entradillas y subtítulos) como del tamaño del texto y la cantidad de las palabras. No se debe temer a que la publicación parezca monótona a simple vista, si está manejada con la minuciosidad que requiere cada una de sus partes, entre ellas los títulos.

Sobre como no quebrar el mug favorito de mamá…

En el medio, y me refiero al medio creativo, todos solemos tener un reconocimiento por esa capacidad inconfundible de trasnochar toda la semana y tener aún energías para salir un viernes por la noche. Yo por lo menos tengo la molesta capacidad de pasar derecho dos noches semanales, y digo molesta porque el cuerpo no me deja dormir, aunque trate de dormir bien todos y cada uno de los días de la semana.

Creo fervientemente que todos tenemos anécdotas en las que derramamos el café en el proyecto del día siguiente, encima del teclado del computador, confundimos el lápiz con el cigarrillo y lo intentamos encender, salimos de casa en la mañana con un zapato diferente en cada pie, nos quedamos dormidos en algún transporte público y nos vimos obligados a caminar de vuelta por media hora, llegamos al lugar de entrega del proyecto y nos dimos cuenta que habíamos olvidado el proyecto en casa u oficina, estuvimos por más de dos días con la misma ropa interior, llamamos a nuestra mamá pensando que llamábamos a nuestra pareja, tuvimos sobredosis de café y hasta perdimos la memoria, llamamos a cantarle algo a un amigo solo para “no perder la razón” … bueno, creo que no soy yo el único que puede acumular historias que no hubieran sucedido sin el trasnocho productivo que suele asemejarse a una borrachera.

Igualmente, hace no mucho estaba terminando un proyecto que me estaba dando un poco de trabajo,  si no estoy mal aproximadamente a las 4:20 a.m. la vida misma dijo, “vida misma, tenemos que despertar a sebasaristi que lleva más de media hora mirando el mismo punto en la pantalla y no ha movido el mouse”. Entonces la pantalla de mi laptop, que después de un accidente canino quedó con cuello ortopédico, calló y tumbó el mug en el cual había servido café y obviamente se quebró en mil pedazos.

Todos los seres humanos tenemos límites y es una obligación nuestra conocerlos y respetarlos, entonces mi recomendación y moraleja para este sencillo tema que todos solemos ver de cerca a menudo es muy simple. Los creativos, sobretodo los freelancers que trabajan en casa, suelen disponer de su propio tiempo sin tener en cuenta que están trabajando; hay que recordar que así se trabaje sin horarios fijos o sin las formalidades que presentan las oficinas, ese trabajo sigue siendo un trabajo, sigue teniendo fechas límite y sigue siendo un elemento completamente separado de la vida personal, o por lo menos así debería ser, y por eso mismo es recomendable generar espacios de trabajo y tiempos adecuados para hacerlo. No importa si somos seres noctámbulos y no somos capaces de dormir de 10:00 p.m. a 6 a.m., no importa que tengamos que estudiar otras cosas, trabajar en otros proyectos; las horas en las que el cuerpo quiera dormir pues el cuerpo va a dormir, y si no se lo permitimos así, el cuerpo va a cantar, confundir colores y quebrar los mugs de la casa y oficina.

Duerman! Descansen! Coman bien! Después de eso, trabajen!

No siendo más me voy a trabajar hasta que mi cuerpo me diga que me vaya a dormir, si no, voy a terminar quebrando cosas más costosas.

Cuando el bloqueo mental

Si algún diseñador no conoce el bloqueo, es un mal diseñador.

Todos los diseñadores y demás creativos tenemos momentos de bloqueos creativos cada que trabajamos, este bloqueo lo conoce el 99.99% de las personas que trabajan o incluso estudian en el mismo área . Para hacerlo digerible para los no-diseñadores, es ese momento en el que después de pensar en algún proyecto que nos está dando vueltas en la cabeza y buscamos su solución y su “correcto desarrollo” simplemente concluimos que no hay manera de hacerlo, por lo menos, no el día de hoy.

Pero para ser sincero llevo alrededor de un mes intentando escribir esto, ¿largo tiempo para un simple post cierto? Pero el grave problema viene cuando el bloqueo es mental, me explico, muchas veces ese bloqueo se desvanece cuando salimos a dar una vuelta, cuando fumamos un “cigarrillito” en el balcón o afuera de la oficina, cuando salimos esa noche, o muchas otras veces, cuando dormimos un poco. Pero cuando este bloqueo no es un capricho de un proyecto ni es de una idea, sino que nos acompaña en todas las decisiones que tomamos; cuando hasta para elegir el color de la ropa interior nos tardamos más de 20 minutos (no hablo de la maldita vanidad o la pretensión de ser sexys todos los malditos días) y además nunca estamos conformes con la decisión tomada, cuando no sabemos que café pedir aunque sea el mismo de todas las mañanas… Mejor dicho, cuando pensamos en ese proyecto y nos da literalmente ganas de tirar el computador por la ventana, o peor aún, ver Twilight – lo acabo de hacer, lo siento y le pido disculpas a todos aquellos que lean esto – y da ganas de gritar, fumar y comer como una vieja “clichesuda” de película cuando la deja el novio.

Resulta realmente castrante cuando el bloqueo no es creativo y más bien nos invade tanto que se vuelve un bloqueo mental.

Pero realmente es falta de pelotas, lo descubrí recientemente, cuando dejamos que el bloqueo permanece ahí. Se trata de poner en la banda sonora de esta semana una canción que nos pare de la silla, algo tipo The Eye Of The Tiger de Survivor o tipo You Make My Dreams de Hall & Oates y levantarse temprano ese día, salir a la biblioteca más cercana (estoy hablando enserio) y sentarse durante el tiempo que sea necesario a investigar el tema, la corriente, la empresa, e incluso lo que se haya hecho parecido a lo que estamos diseñando. Es falta de pelotas de decirse a uno mismo – Mi mismo, eres una verdadera mierda por estar sentado viendo películas de nenas, maricas y adolecentes!… Mi mismo… Boom! Toma un puño en la garganta (no se lo esperaban ahí, cierto?) y empieza a respirar de nuevo… Mi mismo!! A BAÑARSE PORQUE ESTAMOS OLIENDO A MIERDA!!! -.

Si, así es. Falta de pelotas y corazón por lo que hacemos. Falta de “cascumen” como me dijo un personaje una vez, porque ser buen diseñador no se trata de sabérselas todas ni creerse el mejor, se trata de PELOTAS para decir, no sé lo suficiente y por eso mismo, no sé que hacer con este proyecto. Porque el bloqueo mental se trata de que me corcharon con esa maricadita que no sé hacer.

Entonces! Después de filosofar y conocer la solución a mis problemas! Me abro como la yuca a trabajar así sea la una de la mañana! Espero seguir escribiendo de nuevo!

Pd: “El ñoño no es piñata!!” Phineas y Ferb

3 is enough

A few months ago, when I was designing the website for the Un-Convention event in my city, I had to look straight to the eyes of one of the “problems” that we designers feel sometimes… Budget, of course. Sometimes we complain too much about that subject, but is that one that makes us dig deeper and work harder to get the best result possible. Because this whole thing was an event, I thought it was better to sacrifice the number of colors than the number of products, a wise choice I think.

So two ink colors that meant 3 colors and to fill it, 3 typographies… That’s real life and I’ve never feel better about working on such pressure, because time was not on the groceries list. About the type, I have to say it looked like it was too much for my personal taste, I truly believe that typography is like boobs or martinis, 1 is never enough and 3 is just extreme sports… but I have to say it, I like the result.

This was one of my favorite jobs so far, not actually because the final result, but because I had the opportunity to enjoy the whole process and to see the face of the people who was attending the event; After all the stress and sleepless nights, there it was, not the best paid job but the most liked by the people, so far.

Here are the prints.